El desafío en torno al uso de pantallas en las infancias y adolescencias se integra directamente en la organización escolar que toda comunidad educativa construye a diario.
En la actualidad, las problemáticas derivadas del entorno digital impactan en las escuelas, transforman el espacio áulico y reconfiguran la planificación docente. La adopción acelerada de las tecnologías, la dependencia de niñas, niños y adolescentes y el impacto derivado del uso de las redes sociales representan frentes abiertos en el escenario escolar actual. A partir de este diagnóstico, las y los docentes plantean interrogantes, debaten entre colegas y diseñan estrategias flexibles que se transforman y reestructuran en función de las demandas y situaciones emergentes del aula.
Para seguir profundizando sobre la temática y su compleja trama actual, reunimos testimonios de quienes habitan las aulas a diario y sostienen la escuela a contraturno del algoritmo: palabras urgentes y necesarias de docentes y directivos que, con responsabilidad y compromiso, asumen la tarea de enseñar en tiempos de pantallas y en un contexto adverso. En su labor cotidiana, reconocen las tensiones y sus efectos directos en el aprendizaje; una realidad que nos invita a seguir abriendo nuevos interrogantes, compartiendo experiencias y construyendo vivencias colectivas.

Escuela Nro 19 de Martín Coronado. Partido de Tres de Febrero
Detrás de la burbuja digital: la tarea de enseñar y construir sentido en la escuela
En el nivel inicial, Martina Pelegrino* expone cómo el consumo digital temprano impacta en las infancias del jardín. Desde la escuela secundaria, las voces de Pablo Maveroff* y Romina Migueles* —docentes del área de Comunicación— y Natalia Cardozo* —profesora de Geografía— nos hablan acerca de la pérdida de atención y el aislamiento que perciben en las y los estudiantes. A este diagnóstico se suma la experiencia de Maribel Leturia*, tutora de primer año y profesora de Semiótica del Colegio de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam), acompañada por la perspectiva institucional de la rectoría, representada por Melina Acosta* y Martín Marusich*.
—¿Cómo trabajan con los estudiantes la problemática en torno al uso del celular? ¿Qué recurso pedagógico ponen en práctica?
Pablo: En las privadas donde trabajo, existen acuerdos institucionales que prohíben el uso del celular en el aula; entregamos un cuadernillo por materia con actividades y lectura. Excepcionalmente, recurrimos al celular cuando la actividad lo justifica. En cambio, en la escuela pública, la normativa es ambigua al permitir el uso «pedagógico». La realidad socioeconómica hace que las y los chicos no puedan comprar fotocopias o manuales, entonces enviamos los materiales por WhatsApp o Bluetooth. Al final, dependés de la tecnología para que puedan trabajar.
Romina: Al dictar Comunicación, trato de abordar todo lo vinculado al uso de las pantallas, sus riesgos y complejidades. Siento que hoy los contenidos carecen de sentido si no tomamos en cuenta las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) y las transformaciones actuales. Considero que tenemos la responsabilidad ética y política de aggiornar la teoría. Nos chocamos con una limitación concreta, que es la falta estructural de recursos en las escuelas: no hay manuales ni libros en las bibliotecas escolares. Por lo tanto, nos vemos obligados a subirlos a plataformas como Google Classroom. Es una tremenda encerrona y una gran contradicción: dependemos de que las chicas y los chicos usen el teléfono para poder trabajar en clase.
Natalia: No trabajamos desde la prohibición absoluta porque hoy el celular es, lamentablemente, nuestra única herramienta didáctica disponible. No podemos exigir fotocopias porque muchos estudiantes no pueden costearlas. Frente a esta realidad, optamos por la construcción de acuerdos, como el contrato pedagógico. Acordamos el uso del celular con fines específicos: Classroom, búsquedas o mapas digitales. También se propone la caja de guardado al ingresar al aula como recurso de desconexión, explicando siempre su fundamento pedagógico. En el marco de la ESI, se abordan problemáticas como grooming, fake news, huella digital y soberanía de datos con casos reales vinculados a las Ciencias Sociales.

Maribel, Melina y Martín: En el caso de primer año, desde el primer encuentro que realizamos en las Jornadas de Ambientación, trabajamos en una propuesta relacionada con la “Convivencia Digital”. Esta es una experiencia a modo de taller que integra dos espacios: el áulico y la virtualidad, entendiendo que lo virtual es real. La huella digital es otro concepto que se postula como eje para indagar hasta dónde podemos reconocer sitios seguros, cuál es la información sensible y qué posibilidades de exponernos conllevan las redes. Esta experiencia nos da herramientas y conocimientos acerca de las habilidades, los usos y hasta los tiempos en pantallas. Se trata de que puedan expresar, a través de respuestas a preguntas disparadoras, cómo es la relación con la tecnología y el uso de los dispositivos. En la práctica se exponen también los acuerdos y las pautas, y surgen debates productivos.

Martina: en el nivel inicial no traen un celular al jardín y lo más similar es cuando ofrecemos una tablet. Cuando se salen de la actividad y de la consigna y quieren navegar libremente, buscamos encuadrar la actividad. Por supuesto que se puede planificar una exploración libre, pero muchas veces nos pasa que, aunque hagas esa exploración y después propongas una actividad específica, ya están acostumbrados a esa navegación constante buscando algo más. Entonces, planificamos las actividades con el objetivo de sacarlos de esta burbuja de la pantalla, que funcionen como un puente para interactuar con otros, evitando que la tecnología quede reducida simplemente a una relación uno a uno con la pantalla. Y cuando pensamos en propuestas que incluyan el uso de dispositivos, prestamos atención a que la actividad incorpore al resto de los compañeros y al cuerpo, que acerque a la grupalidad.

— ¿Qué complejidades detectan en el aula al momento de trabajar sobre el uso de las pantallas?
Pablo: Hay dos momentos clave en el año donde se charlan estos temas: las jornadas de convivencia y la semana de la ESI. Cuando planteás las problemáticas vinculadas al uso de los celulares —como el ciberbullying, el déficit de atención o la falta de sueño—, lo reconocen y admiten que hay un problema. Noto principalmente la falta de concentración y el déficit de sueño. Es una generación que se aburre muy rápido por los altos niveles de dopamina y las recompensas inmediatas de los videojuegos. A esto se le suma la necesidad de pertenecer: en su jerga, si no estás online o no estás en el lore, sentís que te quedás afuera, lo que les genera altos niveles de ansiedad y dificultades en su dinámica social. Noto que no saben cómo manejarlo y se requiere un compromiso activo y urgente de las familias y la comunidad educativa.
Romina: Los estudiantes están físicamente, pero se sumergen inmediatamente en su dimensión digital. La sensación es que esto provoca mucha fragmentación escolar: pibes aislados que no se hablan entre sí. Lo que empieza en las redes sociales explota después en la escuela. Situaciones de bullying, de acoso o de hostigamiento y exhibición de materiales son moneda corriente. Todo estalla en los establecimientos a raíz de un conflicto virtual y esto dificulta y obstaculiza gravemente los procesos de aprendizaje.
Natalia: La recepción inicial es, en general, con resistencia. Sostener una lectura o una explicación de más de dos minutos se vuelve un desafío. Esta situación se agrava por un contexto familiar complejo: muchas familias, por jornadas laborales extensas y falta de tiempo, no pueden acompañar, lo que genera un vacío afectivo. Las capacitaciones y jornadas docentes están totalmente desconectadas de la realidad del aula, atravesada por la violencia y la interrupción constante del celular. Necesitamos cambios estructurales en políticas públicas, inversión y condiciones laborales dignas.
Maribel, Melina y Martín: Aunque se plantean y acuerdan consensos desde el inicio de clases, siempre hay resistencia y hay que retomarlos. En algunos casos, el uso del celular tiene un perfil lúdico y, en otras ocasiones, lo tienen como una extensión de sus habilidades sociales y sólo se vinculan compartiendo contenido o en chats. Allí aparece la falta de límites y la no regulación. Muchos se abstraen y quedan conectados a scrollear, perdiendo el sentido del tiempo, lo que afecta su concentración y hace que se focalicen en temas no acordes a sus edades. En los primeros años ya conocen las plataformas de juegos, apuestas y advierten sobre el grooming. Los challenges o desafíos son anzuelos eficaces para potenciar la interacción porque apelan a la validación social y pertenencia, transformando a la audiencia en prosumidores (quienes consumen contenidos y, al mismo tiempo, los producen y modifican) activos para mostrar reconocimiento.

Martina: Cuando intervenimos con planificaciones, preguntas y prácticas que pongan en discusión el uso de pantallas, muchas veces lo que se manifiesta es una resistencia a través de sus acciones. Nos pasa, por ejemplo, cuando proponemos trabajar con el «Atelier Digital», que cuenta con recursos como las tablets para abordar algún contenido o para realizar jornadas con las familias. Lo que suele suceder es que, al poco rato de utilizar el recurso pedagógico elegido —ya sea armar un rompecabezas, hacer un dibujo con una aplicación, mirar un video puntual o participar de un juego interactivo—, los pibes y las pibas intentan salir de esa propuesta. Lo que se detecta de forma más rápida es un retraso en el lenguaje y en la motricidad en aquellos niños y niñas que tienen un acceso más libre y menos controlado a los dispositivos celulares, en comparación con quienes tienen un uso más regulado. Lo que podemos observar es que cada niño y cada niña, cuando agarra un dispositivo, se mete en una burbuja, queda totalmente obnubilado y el entorno que los rodea queda completamente corrido. La pantalla se convierte en su entorno y dejan de percibir qué es lo que pasa alrededor y qué pasa con su propio cuerpo; se quedan quietos y no salen de sí mismos por estar totalmente sumergidos en esa burbuja.
Más allá de la pantalla: la necesidad de tejer alianzas, sostener el encuentro real y fortalecer los vínculos.
Para mitigar las consecuencias, las instituciones promueven acuerdos, pautas de convivencia, espacios formativos, recursos pedagógicos como el uso de libros y guías. Al mismo tiempo, se realizan charlas, talleres y encuentros con especialistas para enriquecer la formación permanente de las y los docentes. La intención es concientizar, debatir y crear sentido en el aula.
Maribel, Melina y Martín: La tarea institucional radica en promover una mirada crítica sobre los valores que dichos desafíos transmiten, ya que muchas veces proponen objetivos o metas irreales y altamente peligrosos que atentan contra la integridad psicofísica de las y los estudiantes (patrones de belleza, éxito inmediato) que sólo buscan reconocimiento y pertenencia. Atendiendo a esta problemática y para responder a los intereses colectivos sobre consumos digitales, el Colegio propuso una charla a cargo del licenciado en Psicología Damián Supply denominada “Consumos Digitales en la Adolescencia: información y herramientas para orientar y acompañar”, destinada a docentes y familias. El encuentro estuvo organizado de manera conjunta por el Ministerio de Salud de la Provincia de La Pampa, la Facultad de Ciencias Humanas y el Colegio de la UNLPam. En el intercambio concluimos que se debe abordar la problemática de manera integral, garantizar alianzas con el contexto (como la promoción del deporte y actividades al aire libre), sostener redes de apoyo y cuidado e instar a los Estados a garantizar derechos, regulaciones y protecciones a las infancias y adolescencias en el mundo digital. Además, reflexionamos sobre la importancia de “buscar el sentido” a lo que se hace y al tiempo que pasamos frente a las pantallas.

Pablo: Para que dejen el dispositivo de lado, suelo planificar estrategias pedagógicas artesanales, como talleres de fanzines o muestras interactivas con tecnologías antiguas. Por ejemplo, con mis alumnos y alumnas de una escuela de Presidente Derqui trabajé las transformaciones de la cultura mediática a lo largo de las décadas. Al abordar los años 80, uno de los grupos caracterizó a los personajes de Pac-Man. Tengo una actividad que en realidad es un proyecto de producción de fanzines en el aula, en donde ellos tienen que traer materiales. Le dedicamos toda una clase o dos clases a que, a través de una modalidad de taller, puedan armar sus propias producciones y trabajar con imágenes impresas o con dibujos que produzcan, para que sean los dueños de su propia producción editorial. Otra herramienta que implemento es que hagan muestras interactivas de algún tema; que traigan objetos que pueden ser piezas de museo, teléfonos viejos o aparatos de tecnología de otras décadas pasadas, y que puedan vestirse o traer ropa de esas otras décadas para hacer una muestra interactiva. De esta manera, el juego, la risa y la creatividad se convierten en motores del aprendizaje. En tiempos de entornos digitales y redes sociales, busco salir del celular y proponer experiencias más interactivas e inmersivas.

Natalia: Es importante priorizar el vínculo con los estudiantes. Inicio cada clase con una conversación libre, preguntando cómo están. No pretendo un aula en silencio absoluto y completamente inmóvil. Trabajo con flexibilidad: si el clima lo permite, habilito el uso del celular una vez que terminan y entregan la tarea. Explico todas las veces que sea necesario y brindo múltiples oportunidades, pero sin perseguir a quien decide no hacer nada. No lo tomo como algo personal; comprendo que son adolescentes en rebeldía y muchas veces enojados con el mundo. Si una clase no funciona, cambio el plan y mañana será otro día.
Romina: Este año vamos trabajamos con fanzines y les propuse algunas ideas que consideraba que podían tener que ver con sus problemáticas: hay un grupo que está trabajando apuestas y ludopatía digital; otro aborda las problemáticas de las que venimos hablando, esas que empiezan en las pantallas y terminan en la escuela y viceversa; otro analiza el uso de la inteligencia artificial en la escuela; y otro, el debate de «libros o pantallas». También hay quienes eligieron otros temas, como el mate. También trabajamos actividades relacionadas a la ESI. Esta es una propuesta transversal que abordamos sobre el respeto del espacio íntimo. Vimos herramientas de la comunicación no verbal, el concepto de proxemia y tratamos de adaptar todo eso a qué pasa con el espacio íntimo en estos días en los que hay tanta exhibición de imágenes vinculadas a la intimidad en las redes sociales. Trabajamos conceptos de la semiótica de la década de los 60 y buscamos actualizarlos y extenderlos a lo que está pasando en el mundo digital: juntar las herramientas teóricas que tenemos, que son súper válidas, para pensar cómo adaptarlas para entender nuestro escenario actual. También trabajamos el eje de la inteligencia artificial en la escuela a partir de la película de animación WALL-E, y salieron cosas interesantes. Después, la profesora de Teatro lo siguió trabajando en su clase e hicieron títeres y dramatizaciones.
Martina: Desde la escuela buscamos corrernos un poco del consumo mediático masivo ligado a desafíos o contenidos de TikTok y plataformas similares. Intentamos buscar escenas dentro del jardín que formen parte de una producción cultural que sea enriquecedora para ellos. Lo que se va a ofrecer en esa pantalla tiene que vincularse con una estética que los interpele de otra manera. Hoy en día, la inteligencia artificial está avasallando los ojos de los pibes y las pibas, ofrece una sola manera de ver las cosas, con una estética visual y de infografía muy estandarizada. Hay algo ahí que hay que pescar, porque a estos chicos les estamos ofreciendo imágenes mediadas por IA en casi todos sus entornos y se están manteniendo en una misma línea estética. Ante esto, considero que, desde la escuela, el docente tiene que funcionar como una guía que proponga un sentido en el uso de la tecnología, utilizándose como una oportunidad de aprendizaje y demostración, y no como un mero pacificador de momentos cotidianos. La tecnología no puede venir a obstaculizar ni a priorizar la experiencia por sobre el mundo real; tiene que operar como un acompañamiento.
Las y los entrevistados:
*Martina Pelegrino: Docente de Nivel Inicial en escuelas públicas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Especialista en Jardín Maternal y Educación por el Arte (IVA), y licenciada en formación en Educación Inicial y Tecnologías por la Universidad Pedagógica Nacional (UNIPE).
*Pablo Maveroff: Licenciado en Comunicación Social (UBA) y Profesor de Enseñanza Media y Superior en Ciencias de la Comunicación Social (UBA). Se desempeña como docente de enseñanza media en instituciones públicas y privadas del conurbano bonaerense (Presidente Derqui, partido de Pilar). También posee experiencia en educación para adultos y en espacios de formación docente.
*Romina Migueles: Profesora de Enseñanza Media y Superior en Ciencias de la Comunicación Social (UBA). Ejerce la docencia en escuelas de nivel secundario en el municipio de Tres de Febrero (Caseros, Martín Coronado, Villa Bosch), provincia de Buenos Aires, donde dicta materias del área de comunicación: Introducción a la Comunicación, Taller de Comunicación Institucional y Comunitaria, Comunicación y Cultura del Consumo, y Observatorio de Comunicación, Cultura y Sociedad.
*Natalia Cardozo: Docente de Geografía y Ciencias Sociales en escuelas públicas de la Municipalidad de Tres de Febrero, provincia de Buenos Aires.
*Maribel Leturia: Profesora de Semiótica y tutora de primer año en el Colegio de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam), dependiente de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de La Pampa. Maribel es ex alumna del Colegio.
*Melina Acosta: Rectora del Colegio de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam), dependiente de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de La Pampa.
*Martín Marusich: Vicerrector del Colegio de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam), dependiente de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de La Pampa.


