Promesa de mar (Edit. Chirimbote) nos trae a Camila, una niña que se animó a ir más allá y perseguir sus sueños gracias a la idea de un amigo. De ese modo, nos invita a sumergirnos en los sueños y deseos de las infancias y adolescencias, así como de las personas adultas. Y a perseguirlos aunque, por momentos, se vean lejanos solo porque creemos que no vamos a poder alcanzarlos. Y nos trae, en tiempos que ponderan lo individual, a concretarlos con creatividad e imaginación junto con otras y otros.

Camila vivía en un pueblo chiquito, de donde nadie se iba nunca muy lejos, pero ella quería viajar y conocer el mar. Ese era el deseo que pedía cada cumpleaños, hasta que un día, un campeonato de fútbol le abrió la puerta a su sueño. Promesa de mar nos invita a eso, a nunca dejar de perseguir los sueños junto a otras y otros.

Esta hermosa historia escrita por María Böhmer es contada a través de ilustraciones hechas por Checha Merchán con tapices. Si nos quedamos un largo rato y miramos cada detalle hasta podemos percibir los movimientos: cómo danzan las olas, el penal que ataja Camila, los abrazos. Mientras, nos aferramos a los sueños, los deseos y la ilusión de hacerlos posibles.

Promesa de mar fue creado por dos mujeres que se encontraron y se animaron a preguntarse “¿Querés ser mi amiga?”, “¿Querés jugar conmigo?”. Después pasaron muchas siestas de un invierno escribiendo, bordando, mirando las montañas, charlando y conociéndose. Y así nace esta historia hecha de palabras, de hilos y de colores, una historia bordada en el tapiz de la amistad.


