¿Qué pueden hacer las chicas y los chicos mientras transcurren las horas? ¿Cómo lograr que la interacción con sus pares continúe durante este recreo? ¿Las chicas y los chicos están esperando la llegada de las vacaciones para estar más tiempo usando el celular o somos las personas adultas las que aún no encontramos la manera de acompañar y crear nuevos escenarios? ¿El uso de las pantallas se vuelve una nueva rutina cuando el tiempo escolar está en pausa? Junto a especialistas pensamos algunas pistas y reflexiones sobre cómo convivir con la digitalidad.
Publicada originalmente en Página 12 | Foto Espacio Gutter
Las vacaciones de invierno ya llegaron a algunas provincias y en otras están por comenzar. En todas las latitudes son ese momento del año donde se genera un surco en la rutina de las niñeces y adolescencias: se desconectan las alarmas, se cierran un rato los cuadernos y se suspenden los deberes en contextos donde el tiempo disponible y los recursos son cada vez más finos. Y en estas pausas también es importante preguntarnos qué lugar ocupan las pantallas mientras el tiempo transcurre con menos presión, con más liviandad, como un recreo eterno sin timbre. Pero sabemos —y cada vez más— que, ante la ausencia del pulso escolar, sobrevienen las preguntas y los desafíos.
Creemos que es imprescindible -cada vez más- seguir descubriendo claves que nos aporten pistas sobre cómo encarar el mundo digital: intercambiar, debatir, reflexionar y llevar a la acción formas de construir junto con las infancias y adolescencias. Y con el objetivo de profundizar estos debates, conversamos con Damián Supply y Teresita Regueiro, dos especialistas en la temática, quienes acercan algunas pistas y reflexiones sobre cómo convivir con la digitalidad.
Damián Supply es psicólogo infantojuvenil y coautor -junto a Constanza Gueglio- del capítulo Crianza, bienestar digital y consumos digitales en infancias y adolescencias del libro Conectar en tiempos de pantallas (Ed. Chirimbote). Ante la llegada del receso invernal, reflexiona: “Las pantallas están en la casa y siempre hay que priorizar las que pueden ser compartidas y las que pueden brindar un espacio de intercambio”.
El especialista en promoción de salud y bienestar digital continúa: “Me parece que lo más importante a destacar de las vacaciones de invierno es que cambian los hábitos en lo individual y en la estructura familiar también. Eso, obviamente, trae consigo desafíos que hay que acompañar con paciencia y amor. Es necesario que el mundo adulto se implique, porque si uno propone un juego tiene que jugar, si uno propone una actividad hay que interiorizarse. Las infancias toman esos ratitos compartidos con mucho sentido. Si revisamos nuestra propia historia personal, seguro encontramos momentos: ir al cine, a la plaza, a juegos. Entonces, desde la creatividad y la posibilidad que cada uno tenga, es bueno poder construir esos momentos”.
Por su parte, Teresita Regueiro, especialista en Educación y Nuevas Tecnologías y autora del libro La Pantalla de Lucía -en la sala de espera- (Edit. Chirimbote) analiza, a partir de su obra, que “las pantallas modifican los tiempos y los espacios compartidos.
“En el cuento, Lucía observa cómo las personas a su alrededor están mirando el celular. Me parece un gran ejercicio correr la mirada hacia nosotras y nosotros, es decir, ¿cómo nos vemos con las pantallas las personas adultas ante la mirada de las niñeces? ¿Quiénes o cómo somos con las pantallas? ¿Y quiénes somos sin las pantallas cuando compartimos momentos con hijas, sobrinos? Cuando hablamos de niñeces y pantallas ponemos el énfasis en sus vínculos con las tecnologías, pero ahí hay una mediación anterior que es la persona adulta. Creo que está bueno preguntarnos qué nos mueve a darle un celular a una niña o niño. Pienso que muchas veces les damos el celular en momentos de espera, son tiempos en los que las niñeces nos tienen que esperar, en un mismo lugar, en otros lugares”, refuerza la también docente y comunicadora, autora de Pronunciar el mundo en el libro Conectar en tiempos de pantallas (Edit. Chirimbote).
Y en esta misma línea, Supply sugiere: “si se quiere tener recaudos en los usos, se debe pensar también en los contenidos, y no solamente en el tiempo. Para eso es importante estar presentes y compartir. Es decir, este tiempo es una buena oportunidad para acercarnos un poco a los contenidos que las infancias consumen, para conocer un poco de ese universo que se forma mucho en relación con los consumos digitales de las infancias. Al mismo tiempo, proponer otras actividades que las chicas y chicos no conozcan, enseñar algún juego también puede ser un encuentro intergeneracional que esté bueno, por ejemplo, la casita robada, el truco, la escoba de quince”.
Las personas adultas debemos seguir interpelándonos sobre cómo acompañar y compartir con infancias y adolescencias en un mundo donde las tecnologías digitales cobran tanta preponderancia para dejar de repetir todo el tiempo “están todo el día con los jueguitos”, “están todo el día con el celular”, “todos tienen celular, se queda afuera”.
En sintonía con esta iniciativa, Regueiro,nos agrega una vuelta de tuerca interesante y nos deja preguntas para seguir reflexionando: “el mundo laboral, las tareas no se detienen ante el receso, entonces, en esa negociación de tiempos constante creo que nos podemos dar la posibilidad de construir escenarios, las personas adultas y las infancias, para transitar esos momento, para que después habiten esos lugares con juegos, música, lecturas, anécdotas, como quieran, como queramos y podamos… ¿En dónde? En cualquier lugar. ¿Y qué puede tener de atractivo crear esos escenarios? Todo. ¿Qué les gusta de las pantallas? Jugar, crear, pintar, estar en red: ¿Qué nos gusta a nosotros? ¿Qué podemos tomar de esas acciones para construir escenarios posibles para esos momentos de espera? El celular también es un lugar que habitamos. Pero los escenarios en el celular, por lo general, los construyen otros. Pienso que no podemos dejar que las niñeces habiten en soledad los escenarios que circulan en las redes sociales y plataformas digitales”.


