Por Redacción Chirimbote
El receso escolar abre una ventana de nuevos colores: hay mucho más “tiempo libre” y el calorcito veraniego se presta para callejear y chapotear. Pero también desordena rutinas y dinámicas familiares en estas épocas de bolsillos flacos y multiempleos. Y en ese laberinto, las pantallas avasallan, ya como parte del paisaje cotidiano, y acechan los peligros de la sobreexposición digital, mucho más cuando no hay patio, alguna plaza cerca o adultos disponibles para acompañar.
El mundo digital se instaló en la vida de las infancias y juventudes (¡y en la de adultos, claro!) y toca apostar a llevarlo de la mejor manera. Buscar un uso más consciente, equilibrar entre el entretenimiento virtual y el juego corporal, intentar más aire libre afuera y menos pantalla adentro, atender los peligros del encierro y el sedentarismo. ¿De qué manera ponerlo en palabras, establecer límites, ofrecer alternativas, modelar con el ejemplo?
Para pensar estos desafíos invitamos a tres especialistas en el tema, que además son parte de la familia Chirimbote y del libro “Conectar en tiempos de pantallas”, recién salido del horno. Constanza Gueglio(*), Damián Supply(**) y Teresita Regueiro(***) nos aportan una batería de reflexiones, sugerencias y propuestas para entender qué problemáticas surgen y qué podemos hacer (o intentar) para explorar vínculos con las tecnologías lo más saludables y responsables posible mientras la escuela se apaga y los dispositivos se encienden más que nunca.

– ¿Qué nuevos desafíos surgen durante las vacaciones en relación al uso de las pantallas en las infancias?
– Constanza: Pantallas cero es una utopía y en vacaciones todavía más, las personas adultas seguimos trabajando, teniendo reuniones, cosas de la casa y muchas menos redes de sostén. Por eso, no se trata de prohibir sino de acompañar su uso con criterio. Las vacaciones escolares son un momento hermoso pero, también, complicado para la organización de muchas familias que siguen trabajando y sosteniendo las tareas de cuidado —¡imaginemos para las familias monoparentales!—. Seguramente haya más pantallas, pero eso no significa que no se puedan armar algunos acuerdos o pensar estrategias para que eso no se descontrole. Puede haber tiempos para el uso de pantalla, o sea, elegir en qué momentos utilizarla y tener claridad con las niñas y niños sobre esto. En ese sentido, algo que está bueno para esa transición entre pantalla y no pantalla es llevar lo que vimos en ella a alguna otra actividad física.
– Damián: La escuela genera mucha experiencia a nivel sentidos, conexión con otras y otros, el contacto, lo gestual. Entonces, al terminar las clases, las infancias y adolescencias no solo pierden la rutina sino también interacciones de calidad. Por eso, en el receso hay que seguir buscando experiencias que conecten y que reemplacen esas experiencias que tienen en el día a día. Es decir, hay que conectar. ¿Cómo? Es necesario que las familias se vinculen con las chicas y los chicos, que las personas adultas, de alguna manera, guíen también esos espacios, estén presentes: cocinar juntos, volver a los juegos de mesa, proponer momentos de lectura. Intentar que el mundo físico sea también entretenido. Es también el entorno el que tiene que facilitar.
– Teresita: Los días de receso escolar, días de vacaciones que a veces (demasiadas) no son tales, conviven con largos tiempos de espera o con otro circuito de actividades para las niñeces. Los celulares han modificado los tiempos y espacios, pero si hay algo que les gusta a las niñeces es encontrarse, jugar, mirar, explorar con otres en esos tiempos y espacios. Tiempos y espacios insustituibles los de la infancia. Pensar las tecnologías como espacios que habitamos, no sólo como un dispositivo: ¿cómo habitamos la vereda?, ¿cómo habitamos la calle? Pensar el celular no como celular, sino como espacio de encuentro (con contenidos y también con otres) nos posibilita pensar en sus recorridos: ¿hacia dónde nos lleva la interactividad insaciable?, ¿hacia qué lugares?, ¿qué imágenes?

– Ante este panorama, ¿cómo podemos pensar la interacción del mundo adulto con las infancias?
– Damián: Las personas adultas tenemos que seguir interpelándonos sobre cómo acompañar y compartir con las chicas y chicos en un mundo donde las tecnologías digitales hoy cobran tanta preponderancia. En un mundo que habla de red y trabajo colaborativo, el diálogo que nos permita pensarnos como personas adultas para pronunciar otros mundos posibles, para que no sea solo repetir todo el tiempo “están todo el día con los jueguitos”, “están todo el día con el celular”, “todos tienen celular, se queda afuera”.
– Constanza: Las y los adultos podemos establecer ciertos acuerdos con las infancias y adolescencias. Por ejemplo, luego de almorzar se puede ver una hora de televisión o elegir una película para ver en familia o que seleccionen algún contenido para ver, y que el resto del tiempo hagan otras actividades, como las tareas cotidianas, cocinar o hasta colgar la ropa. Si vimos una película, luego buscar la canción y escucharla, dibujar a los personajes, colorear. Que de la pantalla haya una continuidad con el mundo físico a veces ayuda a que esa niña o niño acepte esa transición.
– Teresita: Tal vez no hayamos tenido el tiempo suficiente para encontrarnos en el diálogo y en la posibilidad de construirnos como personas adultas (posibles) para acompañar las niñeces en un mundo que se volvió digital, y nos ganó la mano el algoritmo que se carteó con la lógica comercial. Es importante hacer el intento y correr el foco hacia cómo nos pronunciamos como personas adultas que acompañan niñeces en el mundo contemporáneo. El tiempo de la infancia es insustituible y el entorno es fundamental, cuando damos un celular también estamos acercando un entorno con contenidos y representaciones de la realidad. Probablemente sea una cuestión más vinculada a las personas adultas que a las niñeces que «no se pueden despegar», con eso me refiero a correr el foco, empezar a pronunciar esos momentos, esos espacios y tiempos que nos preocupan.

¿Qué otras recomendaciones, sugerencias y propuestas podemos intentar?
– Teresita: Para reflexionar sobre esto, se me ocurren cinco palabras-conceptos: 1) Descubrir en el diálogo como puente, descubrir intereses, qué les despierta curiosidad, realidades y formas de ver el mundo. 2) Jugar: poner el cuerpo. Implica presencia y un compromiso con ese tiempo y espacio. 3) Explorar lo cotidiano con el uso de elementos que tengamos a disposición, por ejemplo un mapa para ver donde estamos ubicados. 4) Registrar: facilitar papeles donde las niñeces puedan expresarse a través de un dibujo, pegando folletos, recuerdos y este registro también lo podemos ampliar con el uso potente de las tecnologías y conocer el lenguaje audiovisual. 5) Andamiar: acompañar a las niñeces implica tiempo y muchas veces ese tiempo es escaso, pero cuando estamos podemos crear entornos para propiciar nuevos momentos.
– Constanza: Algunas recomendaciones para estas vacaciones pueden ser: 1. Elegir en qué momento se van a usar las pantallas y ser claros con las infancias respecto a cuánto tiempo se usarán. 2. Evitar los usos menos recomendados como el momento de comer, antes de dormir y frente a desbordes emocionales. 3. Elegir contenidos acordes a la edad, breves y evitar el contenido en loop. Y por último recordar que para las infancias es muy difícil apagar las pantallas: poder acompañar esa transición hacia el mundo físico con algún juego conjunto es una gran opción.
– Damián: Como muchas veces hablamos, la acción tiene más fuerza que la palabra, y que en el momento de lo digital también las infancias nos observan mucho a la hora de usar dispositivos, creo que tenemos que involucrarnos en estos momentos libres o en estas posibilidades que pueden surgir en el verano y, a la hora de compartir, es importante nuestra predisposición e integrarnos a los juegos, a los espacios compartidos, o si elegimos algún contenido digital, ya sea un juego, una serie, una peli, también nos involucremos, nos demos el espacio para charlar. La manera de ser creativos y creativas es lo que va a abrir puentes y posibilidades para poder conectar en estos tiempos de pantallas.

Actividades y juegos: una guía de chicos.net
La organización chicos.net presentó “Historias para amar – Vacaciones creativas”, una guía gratuita con propuestas simples y accesibles que combinan actividades y juegos con y sin pantallas para chicos y chicas de 9 a 12 años y sus familias.
Reúne actividades pensadas para distintos momentos del día y situaciones cotidianas. Entre las propuestas, se incluyen juegos como inventar una historia colectiva donde cada integrante suma una parte, crear memes familiares a partir de anécdotas reales, diseñar un “diario de vacaciones” con dibujos, fotos y audios, o armar desafíos creativos de 10 minutos para los días de poco tiempo o mucho calor”.
“La iniciativa parte de una premisa clara: no se trata de reducir el tiempo frente a las pantallas, sino de ofrecer alternativas que estimulen el uso activo de las tecnologías, que despierten curiosidad, juego y creatividad. Cuando chicos y chicas inventan, crean, conversan y se expresan, desarrollan habilidades clave como la imaginación, la empatía, la comunicación y el pensamiento crítico”.
(*) Constanza Gueglio es Licenciada en Psicología con amplia trayectoria en primera infancia y orientación en crianza. Magíster en Psicología Social-Comunitaria (UBA) IG: @lic.conigueglio
(**) Damián Supply es Licenciado en Psicología, especialista en bienestar digital y promoción de la salud de la niñeces y adolescencias (HIBA). IG: @lic.damiansupply
(***) Teresita Regueiro es Licenciada en Ciencias de la Educación, comunicadora, docente y especialista en Educación y Tecnologías.


