Por Redacción Chirimbote
Cada 3 de diciembre se conmemora el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, fecha adoptada por las Naciones Unidas en 1992 para promover sus derechos y concientizar sobre su situación. En los últimos tiempos, la comunidad “disca” en la Argentina ganó visibilidad gracias a la resistencia desplegada en las calles para enfrentar las políticas de ajuste de la motosierra oficialista, que se ensañó particularmente con este sector. Aprovechamos la fecha para mirar la realidad de las infancias y juventudes con discapacidad y compartir algunos testimonios de madres que vienen peleando por sus derechos.

Valentina Bassi es mamá de Lisandro, un adolescente con trastorno del espectro autista. La actriz pone el foco en un tema clave pero poco visibilizado: “Todos los niños, tengan discapacidad o no, tienen derecho al juego. Jugar siempre. Y si tienen discapacidad, los terapeutas saben que las terapias siempre son jugando”. También destaca que “nosotros los adultos tenemos que aprender un montón de los niños, de su espontaneidad, de su ingenuidad, de su transparencia y de su singularidad siempre maravillosa”.
Según un informe del INDEC, el 5% de las niñas y niños de 6 a 14 años (cerca de 300 mil) presenta alguna discapacidad, siendo la “mental y cognitiva” la más frecuente. Sin embargo, la Encuesta Nacional de Niñas, Niños y Adolescentes de Argentina (MICS) de UNICEF eleva la cifra al 13,9%. Esta discrepancia tiene que ver con que la MICS basa sus resultados en una comprensión más inclusiva de las discapacidades, que contempla las dificultades en varios ámbitos de la funcionalidad así como los síntomas de ansiedad y depresión.
“A las infancias hay que escucharlas, hay que acompañarlas, hay que protegerlas porque tienen sus derechos”, nos dice Lola Berthet, otra grosa de la actuación y comprometida con el tema. Mamá de Juan Fidel, quien también está en el espectro autista, aporta un principio que debería ser básico: “Siempre abrazar a las infancias, para que todos los niños y todas las niñas tengan la posibilidad de lo más simple que hay en el mundo que es ser felices. Protejamos a las infancias”.
Diversos estudios confirman las brechas considerables en el acceso a la educación y al trabajo para las personas con discapacidad. Las niñas y niños con dificultades en la movilidad, visión o dificultades intelectuales tienen menos probabilidades de asistir a la escuela y (principalmente) sus madres enfrentan muchos obstáculos para trabajar por las demandas del cuidado que requieren sus hijos e hijas.

Según la Encuesta MICS -relevamiento que se especializa en la medición específica de la situación de la niñez- el 64% de niñas y niños de 3 y 4 años asiste a algún centro de educación o cuidado para la primera infancia, mientras que entre sus pares con discapacidad esta cifra se reduce al 57%. En el caso de NNyA de 5 a 17 años, entre quienes no asisten, el peso de la discapacidad se ve fuertemente incrementado, en comparación con aquellos que sí asisten (23% y 13%, respectivamente).
Eugenia Alonso, actriz y bioquímica, es la mamá de Ulises, un joven con una discapacidad intelectual de origen genético (Síndrome X Frágil). También nos compartió unas palabras para conmemorar la fecha: “En este día internacional de las personas con discapacidad quiero dejar un mensaje optimista y reflexivo para la sociedad sobre las infancias y las adolescencias de los chicos con discapacidad, que son las personas más vulnerables. Y si de niñez se trata, todos queremos que nuestros hijos alcancen sus metas, sean felices y tengan al alcance todas las herramientas para lograr su independencia y su mayor desarrollo”.
Eugenia creó “Los Paisajes de Uli”, un proyecto de cortos de animación basados en poemas espontáneos descubiertos en audios de WhatsApp de su hijo, ilustrados y musicalizados por distintos artistas.

Derechos vulnerados
La Encuesta MICS también desnuda la relación directa entre discapacidad y vulnerabilidad socioeconómica: los hogares del quintil más pobre concentran el 17% de niñeces con discapacidad, mientras que en el quintil más rico esta proporción baja al 9,7%.
“La relación entre discapacidad y pobreza es bidireccional —analiza el estudio—, creando un círculo vicioso: la pobreza puede contribuir a la aparición de discapacidades, ya sea por deficiencias alimentarias, falta de recursos para una detección y atención tempranas, o la incapacidad de sostener tratamientos prolongados y, por otro lado, la discapacidad puede aumentar la vulnerabilidad económica al limitar oportunidades educativas y laborales, reducir ingresos y generar costos de vida adicionales que empujan a las familias hacia la pobreza”.
Si ya se parte de una situación estructural compleja, el panorama para las infancias y adolescencias con discapacidad se puso mucho más difícil bajo el gobierno de Javier Milei, que aplicó un feroz ajuste para el sector y les sacó la pensión a más de 110 mil personas.

“Las personas con discapacidades vivimos un momento atravesado por la violencia económica, social y simbólica que el gobierno ejerce sobre nosotros y nosotras”, remarcaba Julia Risso en un artículo que nos compartió recientemente.
El rostro de la crueldad mileísta quedó expuesto a su máxima expresión cuando el presidente vetó la Ley de Emergencia en Discapacidad aprobada en el Congreso. Y, por si fuera poco, después saltó un entramado de coimas que derivaron en la salida del titular de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), Diego Spagnuolo, de quien se filtraron audios hablando de sobreprecios en la compra de medicamentos que involucran a Karina Milei.
Lola Berthet señala que “como todos saben, estamos pasando un momento muy cruel, un contexto muy difícil. Por eso hay que redoblar la apuesta desde el amor y desde la lucha, luchar para que se respeten sus derechos y tengan una vida digna”.
En la misma línea, Valentina Bassi reflexiona: “Son tiempos muy difíciles para los niños y también para los adolescentes, y si tienen discapacidad necesitan de políticas públicas activas, más apoyos, más accesibilidad, más contención, y eso no está pasando. Está bueno saberlo como adultos para intentar hacer lo que podamos desde nuestro lugar: comprender antes de rechazar, contener antes de excluir”.
Eugenia Alonso complementa pidiendo que “luchemos por los que más difícil la tienen, para que puedan en condiciones de equidad lograr todos sus objetivos. Y feliz día para todos aquellos que luchan”.

Fotos gentileza de la Asociación de Transportistas para Personas con Discapacidad (A.T.A.E.Ca.Dis) Insta: a.t.a.e.ca.dis
Foto de portada Antonio Becerra para Tiempo Argentino Insta: antoni0becerra


